El Manzanares rebosante de agua y vida
Tras las históricas lluvias del mes de marzo (según parece, este de 2025 ha sido el 3er Marzo más lluvioso desde que existen registros hídricos), el 25 de Marzo Sigleros Montañeros convocaba una excursión por la Ribera del Manzanares, para ese mismo domingo 30.

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Pese a la premura, fuimos unas cuantas familias las que rápidamente nos animamos a ver con los peques el anhelado sol y el desbordante Manzanares, para coronar la visita con un picnic en el merendero de El Pardo.
La ruta era fácil, plana, algo más de 5km, que como todos imaginareis, se duplican en compañía de nuestros nutrido grupo de queridos y pequeños infantes de en torno al metro de altura.
El día fue esplendido, soleado y con una temperatura magnífica. Con ilusión y risas, partimos sobre las 11 de las inmediaciones del Palacio de El Pardo y ya nada mas cruzar el primer puente, primera parada de muchas, ¿o era la 2ª ya?. Los peques se asomaron a ver el correr del agua y ya se preguntaban si verían patos, cocodrilos o algún que otro ser de los que pueblan sus mentes e ilusiones a diario.
Seguimos caminando, por la estrecha senda fluvial que lleva a la presa, y ya pronto comprobamos que el caudal del rio era anormalmente elevado. La maleza que acumulaba, la vegetación cubierta en las orillas, y sobre todo, dos papeleras que asomaban en lo que ahora es el centro del rio, daba una clara idea de que el ancho del Manzanares mas que duplicaba el habitual. Los niños se portaron como unos campeones, cada uno a su ritmo, disfrutando de la naturaleza y del flamante y soleado día que tuvimos la suerte de disfrutar.
A un lado el en esos días caudaloso rio, y al otro, la valla de la maravillosa Reserva natural protegida de El Monte de El Pardo, que es una pasada, por algo es patrimonio nacional. Al fondo, la sierra nevada brillaba al sol y por encima de nosotros un despejado cielo azul y algún que otro avión, que por momentos nos recordaba de nuevo que estábamos en Madrid. Pronto volvemos a la naturaleza al encontrarnos con el azud (pequeña presa que deriva el agua para usos diversos) de El Pardo. Se trata e una curiosa construcción de gran impacto medioambiental. Detiene el agua y convierte el rio en un pequeño lago, y por otra parte, forma una barrera para los peces, regulando la circulación de los mismos hacia sus lugares de reproducción, entre otras funciones.
Seguimos avanzando con el objetivo de llegar al merendero junto a la presa de El Pardo pero un ciclista ya nos había advertido que estaba cortado, pues el peligro de corrimientos de tierra era patente. De hecho al comienzo de la ruta comprobamos como parte de la senda fluvial se había corrido, haciendo que extremáramos las precauciones con nosotros mismos, pero sobre todo con nuestros pequeños aventureros que ya en esos primeros compases se distraían con palos, piedras, hojas, mariposas, insectos y casi con cualquier elemento que encontraban. ¡Como disfrutaban!
Finalmente llegamos a las inmediaciones de la presa y comprobamos como estaba prohibido el paso al merendero, o lo que quedaba transitable del mismo, por lo que retornamos de vuelta para comenzar el picnic en otro merendero anterior. Algunos en el suelo sobre las mantas de picnic y otros sobre las mesas corridas, sacamos las viandas y comenzamos a reponer fuerzas sobre las 14h. Buenos ratos en agradable compañía, compartiendo aperitivos, tortillas, sanwiches y galletas entre otros. Pero por encima de todo, viendo como nuestros hij@s se lo pasaban en grande y saboreando esos momentos en grupo.
Alguno intentó dar una cabezadita, alguno lo consiguió, otros no, y tras recoger todo, emprendimos camino de vuelta hacia el punto de partida. Los peques ya daban síntomas de fatiga, por lo que nuevamente, cualquier intento de hacer un buen tiempo en la ruta era una utopía. De hecho, es posible que batiéramos el récord de «Tiempo Caracol». Pero el que sí batimos al alza, fue el importante: el de convivencia, diversión, disfrute de la naturaleza y el de satisfacción por la felicidad y sonrisa de los peques.
¿Para cuando la siguiente?
PD: Nuestro agradecimiento a los organizadores, Nico y Gonçalo, grandes artífices del éxito de la convocatoria y de la ruta.
Carmelo, padre de Nico Pérez infantil 4 años B





